Hay momentos que parecen ser callejones sin salida.
Hay veces que parece que no tienes opciones, estás abrumado, cansado y ya no quieres continuar.
Y necesitas un respiro.
A veces el respiro es ver las cosas con otros ojos, darte cuenta de que no solo se trata de hacia donde vas sino, desde donde vienes.
Ya no estás en el principio. Quizás aún no estás donde quieres o como quieres estar, pero no estás dando el primer paso.
Has avanzado, y en ese camino lleno de errores y dolorosos tropiezos, hay momentos de luz, de buenas elecciones, grandes y heroicas acciones, pequeños detalles que pensaste que jamás harías, no sabias que eras capaz.
En cada día que pasa hay por lo menos una cosa que hiciste muy bien, que te dio satisfacción, te hizo cerrar los ojos y respirar profundamente y agradecer el momento en el que estás.

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